Aquel piso era muy blanco, con ventanas que llegaban asta el suelo de moqueta, que mojábamos con nuestros cuerpos empapados por la lluvia, yo me quede parada, sin moverme ni un centímetro, siguiéndole con la vista cuando se adentraba en su supuesto hogar, no decía nada, caminaba callado, tanto silencio, e mis huesos se calaron, asta hacer ruido con mis dientes al tiritar, su vista se centro en mi y sonrió de una manera un poco rara, no se si era tierna o no , pero su mano se acercó a mi asta coger la mía con suavidad.
Cuando me miraste a los ojos en se momento, sentí como si mi cuerpo se moviera solo guiado por ti, no sabía a donde me llevabas, pero no podía despejar mi mirada de tus ojos, tan grandes, tan marrones como la castañas tostadas del principio del otoño, me cautivabas, no te conocía de nada, eras un extraño para mi, pero aun así te seguía. Se paro frente la puerta del baño e me miro sonriendo, me acaricio la mejilla con la mano que antes sostenía mis monos frías, se alejo de mi un poco al interior de el baño volviendo con una tolla dándomela con amabilidad e empujándome al baño, dejándome en su interior.
-Te traeré algo seco, quítate esa ropa bonita- mi cara se puso muy roja mirándole avergonzada- si no lo haces te pondrás enferma, sécate bien- sonrío amablemente serrando la puerta tras de el, mi cuerpo seguía inmóvil, y me preguntaba que hacia allí aun, mire la toalla con las mejillas ardiendo e la aplaste en mi cara, oliendo su esencia, era tan relajante que izo que mis ojos se serraran, aquel olor por alguna razón me recodo algo, pero no savia exactamente el que, flores lilas mojadas; eso es lo que mi mente recordaba, no savia si solo era producto de mi cerebro o un recuerdo ficticio, pero aquel olor era tan familiar para mi, no comprendí cuando mi corazón se relajo con el por un momento, pero se aceleró de inmediato al oírle fuera del baño; no se si había alguien mas en el piso o hablaba por teléfono, mi cuerpo se movió con rapidez y me quite la ropa rápido sin pensarlo, trague saliva con miedo mientras secaba mi cuerpo, con aquella toalla blanca y suave con olor realmente delicioso. No se como lo hice pero ese detecte sus pasos asía el baño e sus dedos acercándose a el manillar para abrir la puerta, trague saliva con bruscamente e toco sonoramente la puesta con sus nodillos, me envolví con la toalla el cuerpo demasiado avergonzada
-¿Si..? – tartamudee mirando la puerta paralizada mientras agarraba con fuerza la toalla en mi cuerpo notando como mi pechos e púelos no dejaban de sobresaltarse.
- Linda, te e traído ropa seca ¿puedo entrar? – su voz sonaba tan dulce, calida, nadie, nadie me había hablado de aquella manera hace muchos años lo que dejo mi cara llena de asombro
-Si… – tartamudee mientras asentía con la cabeza aunque savia que no lo vería. El abrió la puerta al oírme e mis ojos le contemplaron demasiados abierto y el se dio cuenta de ello riendo mientras me miraba acercándose a mi, no tenia nada aparte de unos pantalones su torso estaba descubierto, lo que izo que mi cara ardiera de nuevo apretando mi pecho con fuerza, e desvié la mirada.
- Tienes le pelo mojado aun- dijo el mientras se acercaba mas a mi e llevó su mono lentamente asta mi cabello acariciando los mechones mojados- cojeras algo- empezó a secarme el pelo con otra toalla acercándose mas a mi, mientras yo seguía en la misma posición totalmente avergonzada dándome cuenta que mi cuerpo permanecía con solo la ropa interior e una tolla envuelta.
El noto mi incomodes e me miro a los ojos que aun les escabullían avergonzados y sonrío con dulzura e acarició mi mejilla colorada e acaloradas por su presencia, e siguió secándome el pelo asiéndome estremecer un poco el cuerpo asiéndole reír a el por mi reacción extraña. Su amabilidad, su amabilidad era muy grande, y yo no savia porque ese chico era de aquella manera con migo.
-Gracias… -hable demasiado bajo sin poder mirarle, mientas el había dejado la toalla a un lado e acaricio con sus dedos mi pero casi enredado, e me mira a los ojos de nuevo sonriendo radiantemente asiéndome sentir mas nerviosa.
- No es nada boba –rió apartando su mano de mi pelo e yo baje la cabeza totalmente roja, de repente sentí como metía algo sobre mi cabeza, algo sube e caliente llevándolo asta mi cuello e me di cuenta de lo que se trataba –sube los brazos- dijo en el tono tierno asiéndome sentir como una niña pequeña, y le hice caso olvidándome completamente de la toalla que tapaba mi cuerpo, cayéndose al suelo resbalando por mi piel, al notarla mi cara se puso mas roja aun y el rió sonoramente bajando del todota la sudadera que me ponía, tapando de esta manera mi cuerpo de lo grande que me quedaba, el sonrío satisfecho e me beso en la frente haciendo mi pelo asía atrás suavemente, mis ojos se serraron totalmente roja al sentir sus labios ya calidos en mi frente
-Gracias…-volví a repetir muy roja, el negó e agarro mi mano que se aferraba a mi pecho e me izo mirarle.
-Nada- río con ganas y empezó a caminar agarrando mi mano –no deja de llover –dijo al llegar al salón de nuevo sin soltar mi mano –bueno te quedas aquí –no lo pregunto sino lo afirmo sonriéndome dulcemente.
No podía hablar ya que mi pulse se acelero mas e mi habla se colapso, no savia que hacer o responder a lo que me había dicho, yo nuca había estado tanto con un chico e menos tan guapo e atento como el lo que izo dudar mas, el me miraba mientras mi cuerpo expresaba confusión y nervios al oír aquello de el.
- ¿Eso esta bien?- susurre con la cabeza agachada mirando la moqueta que pisábamos, mientas mi cara ardía, al decir aquello note como me acariciaba el pelo de nuevo enredado, mientras se acercaba mas a mi.
-Claro que si- dejo mi pelo e me abrazo por completo pegando mi cabeza en su pecho desnudo e calido asiendo que mi cara ardiera de gran manera, porque era tan dulce aquella persona –si sales fuera te mojaras mas, y esta lloviendo con fuerza –mi pulso fue rápido al notar como acariciaba mi espalda con suavidad sobre la sudadera gris que me había prestado, olía a la misma fragancia que las toallas de su baño, igual a el y su piel sube contra mi rostro avergonzado como mi corazón palpitante –quédate aquí esta noche pequeña …- me susurro al oído suavemente asiendo que los nervios rodaran por mi cuerpo tembloroso, empecé a pensar de manera poco aconsejada e pervertida por sus palabras, y me asuste quedándome inmóvil en sus brazos sin saber que hacer, no podía moverme, el me abrazo con un poco mas de fuerza contra si e oí su corazón latiente –no te are nada, solo acmé compañía, solo abrázame ¿si? Ayúdame a que no duela tanto- acomodo su cabeza sobre la mía hablando con tristeza asiendo que mis manos le envolvieran pegándole mas contra mi.
¿Por qué lo hacía? Me preguntaba al abrazarle con suavidad mientras el suspiraba, no entendía su dolor, mi reacción tan amable hacia el, pero tu, tu si lo savias todo ¿no?
-Gracias, gracias Lia –mis ojos se abrieron como platos mientras el me pegaba totalmente a el; había dicho mi nombre, me quede demasiado sorprendida que mis piernas no se porque empezaron a fallarme temblado el de percato e me sujeto con fuerza sentándome sobre el en el sillón abrazándome, mi cabeza daba se quedo en blanco no savia que acciones mandarme al cuerpo, mientras mi pulso era demasiado acelerado, y se oyó un móvil en el baña… …
Tú realmente me asustaste, mi cabeza no savia que hacer ya que no tenía recuerdos.





