Historiaaaaaa!! PD: la escribí hace mucho ._.
¿Por qué es tan extraña la vida sin alguien a quien quieres? Alguien que recuerdas cada día al despertar, porque era tú sol; arrepentirse y perder frente a tus propios sentimientos que no dejan de latir; pero ya no hay vuelta atrás, porque ella no volverá a mí, era demasiado tarde, ya que de la muerte no se puede volver; yo me arrepiento de no haber estado a su lado todo el tiempo, no haberle dado todo mi cariño, era tarde, muy tarde ¿no?
Días después de su muerte y su entierro, sus padres me entregaron su diario en el cual ponía su nombre. Ellos confiaron aquello con una sonrisa amable, al chico que no merecía tanta amabilidad por parte de ellos.
-Yoko quería que lo tuvieras tú, Adam- dijo su madre, pero su padre sólo sonreía forzadamente a su lado.
-Siento mucho no haber llegado a tiempo- repetí de nuevo, ellos sólo negaron con la cabeza y se despidieron; se marcharon de aquella cafetería en donde habíamos acordado la cita, con una gran tristeza en sus corazones. Yo hice lo mismo; vagué por las calles, sin ni siquiera mirar el interior de aquel diario de color azul y un gran sol amarillo, tan brillante como lo era ella. Por mucha, mucha, casualidad que tuviera por su contenido, tenía miedo de que encontrara algo allí escrito, suponía que me llenaría de dolor.
Llegué al sitio donde nos habíamos conocido, aquel parque perdido entre calles y sombras de la tarde. Me senté en un banco de cemento y miré el cielo todavía claro de la tarde, suspiré; después de unos minutos en trance, posé mis ojos en aquel diario que sostenía en mis manos con fuerza, y reuní el valor suficiente para abrirlo. Allí pude leer algo que me llevó a las lágrimas.
"Todo está bien, si la persona que más me importa sólo piensa un poquito en mí, sólo eso me haría feliz"
Era tonta ¿Sólo un poco? Era la persona en la que más pensaba, ya que sólo la tenía a ella. Todo lo que había allí, en aquel diario eran sus sentimientos.
Ella era tan brillante que caía bien a todos en el instituto, su sonrisa, su energía, y sobre todo sus ganas de vivir. En aquel diario escribió sus tristezas, y las cosas que le quedaban por hacer, y sobre todo todas las promesas que no puede cumplir.
"Me gustaría poder volver a la playa con Adam, y coger caracolas de nuevo"
No lo había cumplido.caminé de vuelta a casa, mis lágrimas se pararon por un momento, y contemple el cielo que ya estaba oscuro, al igual que mi casa, llena de soledad y recuerdos de Yoko, que me hicieron sonreír.Volví a leer su diario con más interés y encontré su primer recuerdo de mi.
"El parecía tan solo y aparado de todos, pero aun así era muy popular, su mirada siempre en libros, le primera vez que le hable fue en aquel parque que a él le gustaba tanto, el solo me dijo "brillas demasiado""
Reí mientras mis lágrimas no dejaban de caer, yo era exactamente como ella describía, yo estaba siempre solo entre libros y más libros.
"No quiero que este hilo desaparescar de de nuestros meñiques, pero creo que es inevitable ya que yo desapareceré dentro de poco, duele mucho, no quiero dejar solo a Adam"
Recuerdo el libro que me hizo leer, se titulaba "El hilo del destino". La historia es de un chico y una chica que superan todo para estar juntos. El hilo rojo es una leyenda China, es un hilo que está atado a uno de nuestros meñiques desde nuestro nacimiento, y que en el otro estremo está la persona que esta predestinada a estar un día a nuestro lado, dicho hilo no se romper. pero mi duda en aquel momento era "¿Se puede romper si la muerte llega a uno?".
"El hospital no es tan malo, pero no me gusta la quimioterapia, siempre espero con ansias que Adam llame"
Sólo se conformaba can una llamada de teléfono, aveces yo hacía lo posible por verla, pero no era lo suficiente.
"Llegará Adam del viaje de trabajo para poder pasar la navidad juntos en el hospital un año más? Quiero abrazarle con mis pocas fuerzas, las que me quedan aun, y decirle lo mucho que lo quiero, ya que puede ser la última vez que lo haga.
¿Aguantaré hasta entonces? ¿Podré ver a Adam de nuevo?"
No pude verla con vida por última vez, sólo pude oí su vos frágil por el teléfono; el avión no llego a tiempo, no llegué lo suficientemente rápido al hospital con el coche, su voz, su frágil voz era lo único que tenía.
-Yo estaré bien, tienes que seguir siendo fuerte ¿Vale? "Te quiero"- le costaba hablar mucho, e se corto la llamada. Al llegar allí ya no estaba su gran sonrisa brillante que una ves borro mi soledad.
Lo último que aparecía allí, en su diario, era una frase que yo le decía mucho, acompañada de un triste adiós.
"Adam me dice siempre que el sol está en el cielo por una razón y brilla por otro motivo, las personas siempre están predestinadas a algo y existe siempre por una razón, y la vida es siempre necesaria para ellas.

Aunque yo muera la vida de Adam siguira, quiero permanecer en su recuerdo, aunque sea en un sitio muy pequeño, saber que existí una ves en sus sentimientos me haría feliz. Es muy difícil decir adiós a la persona que quienes en tu corazón, no quiero, un "Hasta pronto"esta bien ¿no? Ya que un adiós no existe en este mundo, ya que la leyenda dice que pase lo que pase ese hilo rojo de mi meñique no se irá, aunque muera, ya que la leyenda que pase lo que pase el hilo seguirá intacto, si es la persona predestinada, y yo sé Adam lo es para mí ".
Aquella duda se fue de mí, como había dicho no se rompería el hilo que nos ata a los dos y eso me hacía verdaderamente feliz, ya que yo algún día moriré y ese hilo podría llevarme hasta su lado.
Mis lágrimas todavía siguen cayendo por ella, no por tristeza sino por los momentos tan felices que quedaron en mi corazón.Me arrepiento de no haber dicho tantas veces como ella "Te quiero"
El tiempo pasa y yo me siento tranquilo en la arena pálida de esta playa, leyendo de nuevo aquel diario azul como el cielo y un gran sol brillante en el que pone "Yoko", mi sol, el sol que todavía amo, y el que doy gracias pos haber existido....
Fin ***